Título del Proyecto: Promovida la seguridad alimentaria de las familias de escasos recursos a través de la mejora de la productividad agrícola y el fortalecimiento de la soberanía alimentaria de las comunidades rurales del municipio de Caraparí, Bolivia. 1º FASE.
Entidad Financiadora: Diputación de Valladolid (20.603,12 €). Convocatoria de Subvenciones a ONGD para la financiación de Proyectos de Cooperación Internacional para el Desarrollo, años 2024 y 2025.
Aportaciones realizadas al proyecto: Fundación Hombres Nuevos (2.084,22 €) – Contraparte (4.284,19 €) – Gobierno Autónomo Regional del Gran Chaco - Caraparí (63.931,70 €) – Beneficiarios (7.231,71 €)
Duración: 11 Meses.
Población protagonista: Beneficiarios Directos: 81 familias de 4 comunidades rurales de Caraparí: comunidad Cañitas, 21 familias; comunidad Agua Blanca, 20 familias; comunidad Ikuarenda, 20 familias y comunidad Molino Viejo, 20 familias. Beneficiarios Indirectos: 53 familias de 4 comunidades rurales de Caraparí: 15 familias, comunidad Cañitas; 14 familias, comunidad Agua Blanca; 14 familias, de la comunidad Ikuarenda y 10 familias, comunidad Molino Viejo. Total población beneficiaria: 134 familias.
En qué consistió el proyecto: El proyecto se ha desarrollado en 4 comunidades rurales pertenecientes a los Distritos I y V del municipio de Caraparí, en la provincia Gran Chaco ubicada al sur de Bolivia en el departamento de Tarija. A la finalización del proyecto se han implementado un total de 4 reservorios impermeabilizados con geomembrana con capacidad de almacenamiento de agua de 1.500 m3 cada uno, en las comunidades de Cañitas, Agua Blanca, Ikuarenda y Molino Viejo. Estas infraestructuras han contribuido al mejoramiento de las prácticas agrícolas de las familias beneficiadas incrementando la producción y los ingresos familiares. La actividad se ejecutó al 100 %, garantizando una producción sostenible, la obtención de productos de mayor calidad y una mayor competitividad en el mercado, aportando además, a la seguridad alimentaria y al mejoramiento de la calidad de vida de las familias más vulnerables de las comunidades.
Las familias productoras de estas comunidades han incorporado nuevas prácticas agrícolas que optimizan el uso del agua, protegen los suelos, incrementan la productividad, fortalecen la resiliencia comunitaria y empoderan a las mujeres como agentes de cambio local. Además, las familias productoras fortalecieron sus capacidades en el manejo de sistemas de riego tecnificado, rotación de cultivos, prácticas de agricultura sostenible, prevención de accidentes, estrategias de venta y comercialización, y transformación de productos. Estos conocimientos contribuyeron a la mejora de la eficiencia productiva, el incremento de los ingresos económicos y, en consecuencia, al mejoramiento de la calidad de vida de las familias beneficiarias.