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PREMIO PRINCIPE DE ASTURIAS DE LA CONCORDIA 1998

Testimonios de Voluntariado

Conoce los testimonios de personas que como tú se han acercado a Hombres Nuevos a realizar un voluntariado con nosotros en Bolivia, aquí los tienes disponibles. Tu historia y tu experiencia, un ejemplo para los demás.

Historias desde Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. Carla Vivar Martínez (Salamanca, España 2024)

Había tenido la oportunidad de viajar a Latinoamérica anteriormente, participando en un programa de voluntariado con la Universidad de Salamanca, lo cual despertó en mí muchas preguntas, sobre todo pensando si sería similar o completamente diferente lo que iba a vivir esta vez en Bolivia. Decidí no hacerme demasiadas expectativas y dejar que la experiencia me sorprendiera, permitiendo que el camino se andara solo a medida que conociera a nuevas personas y entornos.

El 21 de agosto de 2024 aterricé en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, en un barrio conocido como el Plan 3000. Esa misma noche, conocí a la familia que me acogería durante toda mi estancia. Santa Cruz de la Sierra, una ciudad que me parece inmensa en comparación con mi lugar de origen, me recibió con un calor sofocante y muchos mosquitos. Y también lo hizo con la calidez y la amabilidad que ya recordaba haber vivido antes en esta parte del mundo.

Mi estancia en Hombres Nuevos se centra en acompañar a personas mayores en un Centro de Día. Desde el primer día, el coordinador del centro me dio la bienvenida y me mostró todas las instalaciones. También tuve la oportunidad de conocer a los adultos mayores que pasan allí sus mañanas y parte del mediodía. Mi primera impresión fue muy positiva, sus miradas reflejaban una gran cantidad de historias y un deseo sincero de compartirlas. Cada uno de ellos proviene de lugares diferentes y tiene una historia valiosa, lo que despertó en mí una curiosidad profunda, que ellos también compartieron. Por eso, desde el primer día comenzamos a intercambiar nuestras historias.

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Mi experiencia en Bolivia con Hombres Nuevos. Bryan Gras Canillas (Alicante, España 2024)

Mi estancia en Bolivia ha sido una de las experiencias más especiales de mi vida. He estado viviendo en Santa Cruz de la Sierra, que es una de las ciudades más desarrolladas de todo el país. Allí estuve casi dos meses, en total 47 días. Llegué el 4 de noviembre y regresé a casa el 23 de diciembre de 2024.

Colaboré con Hombres Nuevos, una entidad que me acogió con los brazos abiertos. La verdad es que me sentí muy cómodo desde el primer momento. Se nota que tienen mucha experiencia recibiendo voluntarios y, aun así, lo hacen con entusiasmo y un procedimiento claro para que puedas sentirte tranquilo, pese a lo extraño que puede ser cambiar de país.

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Tejiendo vínculos entre amigas en micro y un Hogar social en Bolivia. María Hermida López (A Coruña, España 2024)

Mi experiencia de voluntariado en Bolivia comenzó con una mezcla de emociones intensas. Antes de partir hacia Montero, sabía que este viaje sería transformador, pero también estaba llena de nervios y dudas. Viajé con solo una mochila de 50 litros y el momento de hacerla se sentía como algo que me acercaba mucho a la experiencia, ya era real. Decidí llevar ropa ligera para las rutas, junto con una chaqueta y un chubasquero, por si el clima era cambiante en algún momento. Sin embargo, también incluí algunos objetos personales que considero esenciales: dos libros, material para coser y cartas de mis amigas que me recordaban la calidez de casa. Un diario de viaje también ocupó un lugar en mi mochila, listo para documentar cada paso de esta aventura.

Los días previos a mi partida fueron un torbellino de emociones. Aunque la emoción era palpable, la incertidumbre sobre lo que estaba por venir me hizo dudar en momentos. Sin embargo, el apoyo de mi amiga Sandra fue fundamental, ya que vamos a vivir esta experiencia juntas. Al final, decidí que, a pesar de mis miedos, debía lanzarme y confiar en lo que vendría.

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Voluntariado en Hombres Nuevos. Sandra Elvira Amorós (Sant Vicent del Raspeig, España 2024)

Durante el último mes, concretamente del 18 de septiembre al 22 de octubre de 2024, he tenido la oportunidad de realizar mi estancia de voluntariado en Santa Cruz de la Sierra (Bolivia) con Hombres Nuevos. Esta experiencia en comunidades educativas del Plan 3000 me ha permitido conocer la realidad y la situación de vulnerabilidad del entorno.

Antes de nada, me gustaría detallar algunos aspectos del barrio en el que nos ubicábamos para entender el contexto que nos rodea. El Plan 3000 es uno de los distritos, zona vulnerable y de bajos recursos, que conforma el municipio de Santa Cruz de la Sierra y que ha experimentado un gran crecimiento debido a la migración interna y por lo tanto se enfrenta a numerosos desafíos en cuanto a acceso a la educación, infraestructura, oportunidades de empleo, etc.

Mi hogar durante este mes fue la casa de voluntarios/as “Los Alegres”. Allí convivíamos con una familia, Reinaldo y Vivi, los encargados de cuidar la casa y de gestionar las tareas domésticas. Cada una de nosotras disponía de su habitación y de baño compartido y un día a la semana teníamos asignada la tarea de hacer la comida y limpiar las zonas comunes.

Por otro lado, en mi caso, estaba destinada en dos centros educativos, uno de educación secundaria (por las mañanas) y otro de primaria (por las tardes), en los cuales desarrollé tareas de apoyo escolar con las materias que los/as alumnos/as tenían más dificultades: lenguaje y matemáticas. También, tuve la oportunidad de colaborar y apoyar a la psicóloga en la planificación y desarrollo de una charla sobre educación sexual, destinada al alumnado de 1ºESO. Mi participación consistió en diseñar y proponer actividades interactivas que promovieran un ambiente de aprendizaje reflexivo y participativo. A pesar de que la temática sobre educación sexual aún sigue considerándose un tema tabú y delicado en el entorno educativo, éramos conscientes de la necesidad de romper esas barreras, creando actividades orientadas a estimular el respeto, facilitar la comprensión sobre el tema tratado y crear un espacio de diálogo.

Asimismo, conocí de cerca la Orquesta Sinfónica de Hombres Nuevos y pude apreciar el admirable trabajo que realizan, la dedicación y la pasión que ponen en cada ensayo. El impacto cultural y educativo que generan en la comunidad es enorme.

Gracias a Hombres Nuevos por la cálida acogida y todo el cariño que nos brindaron durante nuestra estancia. Tanto por su hospitalidad como por su apoyo incondicional, me sentí muy cuidada y un miembro más de su gran familia. Ha sido una experiencia enriquecedora donde he conocido a gente increíble y que me ha enseñado a adaptarme a nuevas realidades y a trabajar en equipo. Recomiendo participar en este tipo de iniciativas ya que son una experiencia transformadora y única.

GRACIAS. Claudia López Martínez (San Juan de Alicante, España 2024)

Con esta palabra y sentimiento empiezo el siguiente informe. Desde que empezó el programa de Voluntariado Solidario Internacional de la Universidad de Alicante en 2023 he sido partícipe de dos experiencias inolvidables; la más reciente, en Bolivia, donde fui voluntaria en Hombres Nuevos durante un mes.

Una organización con 32 años de trayectoria, fundada en 1992 por el padre Nicolás Castellanos Franco y con sede en Santa Cruz de la Sierra, que tiene el objetivo de mejorar la calidad de vida de la población boliviana y reducir las fronteras de la pobreza. Todo ello conseguido a través de sus intervenciones englobadas en tres líneas de actuación. En primer lugar, la social, con el Comedor Santa María de Mattias  y el Centro de Día para Adultos Mayores en el Plan 3000. En segundo lugar, la cultural junto a la Orquesta Sinfónica Hombres Nuevos. Y, por último, la educativa, que es mi área de especialización. En este último sector, se puede afirmar que desde Comunidades se apoya a 18 unidades educativas en las que se ofrece un soporte pedagógico tanto al alumnado como a sus familiares. Una realidad que promueve la formación humana profesional. Como indica Castellanos en su libro Cartas desde las periferias (2022), “El cambio vendrá en la sociedad sólo por la educación” (p. 302).

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Mi experiencia de voluntariado en Hombres Nuevos. Miriam Cabello Hernández (Ribarroja de Turia, España 2024)

Durante los meses de septiembre y octubre de 2024, tuve la oportunidad de colaborar con Hombres Nuevos en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. Aterricé el 4 de septiembre y regresé a España el 29 de octubre, después de haber vivido una de las experiencias más bonitas en toda mi vida.

Esta organización trabaja en diversos proyectos sociales y educativos, pero, dado mi perfil académico, fui asignada a impartir clases en dos colegios de educación primaria, con alumnos de 4º, 5º y 6º curso en el área de lengua. Esta actividad me permitió cumplir con creces mis expectativas. Los estudiantes que se venían conmigo a realizar el apoyo escolar, eran muy trabajadores y tenían muchas ganas de aprender. Fue muy satisfactorio poder ayudarles, y fue una pena no poder quedarme más tiempo para seguir viendo sus avances.

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Testimonio de mi voluntariado en Bolivia. Eva Pagés Sola (Alicante, España 2024)

Mi voluntariado en Hombres Nuevos en Santa Cruz de la Sierra (Bolivia) ha sido, un año más, una experiencia increíble. Este año la situación económica en el país ha sido un poco más inestable y en ciertas ocasiones tanto Hombres Nuevos como yo misma hemos tenido que valorar estrategias y alternativas de trabajo que en un primer momento no estuvieron planificadas para mi estancia.

Para lograrlo, las reuniones de equipo y comunicación diaria con el CEHN han sido clave para así orientar el trabajo ajustándonos a las circunstancias de cada día.

Cada miembro de Hombres Nuevos aporta algo único, formando una gran familia. Se aseguran de que los voluntarios nos sintamos como en casa, organizando eventos de bienvenida, cumpleaños y celebraciones como el Día de la Amistad con gran detalle y dedicación. La convivencia en la Casa de los Alegres es tranquila, con una planificación cuidadosa para asegurar una estancia súper agradable. Se asignan días de limpieza para repartir las tareas. Además con Viviana, que cocina de maravilla, lo de probar comida típica boliviana está asegurado con ella. Los fines de semana son libres, ideal para turismo o viajar.

Entre las actividades que realicé, una de gran relevancia fue el taller impartido con el apoyo de CEHN (Comunidades Educativas de Hombres Nuevos) para profesores de Santa Cruz de la Sierra. El taller se centró en la preparación de materiales para alumnos con Necesidades Especiales, con el objetivo de proporcionar a los docentes herramientas y estrategias efectivas para atender a estudiantes diagnosticados con Trastorno del Espectro Autista.

Estos docentes a menudo se encuentran con dificultades relacionadas con el comportamiento, la comunicación y el aprendizaje de estos estudiantes. Para superar estos retos y promover un entorno inclusivo en el aula de los centros en Bolivia, es esencial realizar diagnósticos precisos y oportunos; pues son los informes diagnósticos los que permiten, posteriormente, diseñar adaptaciones curriculares individuales que respondan a las necesidades específicas de cada alumno.

Estas adaptaciones no solo facilitan una mejor integración y participación en el aula, sino que también contribuyen significativamente  a mejorar su rendimiento académico y su desarrollo personal. Al crear un entorno educativo adaptado y inclusivo, se asegura que todos los estudiantes, independientemente de sus necesidades particulares, tengan igualdad de oportunidades para alcanzar su máximo potencial.

Por ello, en el Taller también se exploraron estrategias y apoyos visuales para crear entornos predecibles, lo que facilita la reducción de comportamientos desafiantes y ayuda a disminuir el estrés y la ansiedad en los alumnos. También se mostraron recursos elaborados con materiales reciclados y accesibles, diseñados para ser manipulativos y atractivos para los niños, con un enfoque en el estímulo sensorial. Además, se presentaron otros juguetes y materiales sensoriales que permiten establecer áreas de calma y momentos que favorezcan la autoregulación dentro del aula.

Como maestra de educación primaria especializada en TEA y estudiante de Doctorado en Investigación Educativa, esta experiencia ha sido fundamental para mi crecimiento como educadora y me ha motivado aún más en mi camino hacia la excelencia en la enseñanza y la investigación.

Participar en el programa ha sido una experiencia transformadora que recordaré con mucho cariño. Lo recomiendo a quienes deseen salir de su zona de confort y conectar con una cultura distinta. Además de mi crecimiento profesional, me enriqueció a nivel personal, permitiéndome vivir momentos únicos y crear lazos significativos con personas de diversas realidades.

Vuelta a Bolivia y aclimatación en la Ciudad de la Alegría. Sandra Barrutieta San Miguel (Granada, España 2024)

Desde que supe que me venía a un proyecto de cooperación a Bolivia, allá por abril de este mismo año y junto a una de mis mejores amigas, sentía unas ganas inmensas de volver a uno de los países de los que tenía mejor recuerdo de Latinoamérica. Por suerte, hace un par de años recibí una beca Erasmus para vivir y estudiar en Rosario, Argentina, y ya había tenido la oportunidad de conocer de cerca la cultura boliviana en una escapada que hice al altiplano en mayo de 2023. Volver a Bolivia tan seguido se sentía como un golpe de suerte, y desde que llegué a Santa Cruz el pasado 13 de septiembre me he sentido muy afortunada de tener esta oportunidad.

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 Dulce y amarga Santa Cruz, Bolivia. Karina Alejandra González García (Granada, España 2024)

Hace bastante tiempo que esperaba este momento: pisar el suelo sudamericano, venir a la cuna de los Andes y sentirme parte de un pasado histórico que lucha por revivir y preservar su memoria. ¿Por dónde empezar a contar mi experiencia previa y de llegada a Bolivia? La idea romántica de Bolivia y Sudamérica es muy tentadora, esta tierra se presta para soñar y si bien es hermoso tomar conciencia del pasado ancestral una vez pisado el suelo andino, también es amarga la caída a la realidad actual del país. Es extraño cómo nuestro cuerpo y mente reaccionan tan diferentes a la misma situación. A unos cuantos meses del viaje sentí la adrenalina inmensa por volver a colgarme la mochila y agarrar rumbo otra vez, esa emoción de vivir nuevas experiencias, de conocer gente nueva y sobre todo de aportar aunque sea un granito de arena a una comunidad.

Aunque pensándolo bien, gran parte de ese miedo y estrés estaba dirigido al tema de la falta de seguridad que puede vivir una mujer en Bolivia. Ahora, ya en Santa Cruz, puedo decir que me siento arropada y protegida por la gente del proyecto que me ha guiado y que en ningún momento me ha dejado sola. Así que por ese lado, no me arrepiento de estar acá y de haber tomado la decisión de venir.

Luego está el tema de la llegada, en cuanto a eso no puedo explicar la emoción de saberme entre tanta gente tan buena. Es muy bonito darse cuenta que sin conocerte, las personas del proyecto se emocionan al verte y te sonríen y te reciben con los brazos abiertos de una manera tan orgánica. Y ni hablar del calor de los adolescentes con los que estoy trabajando en los colegios de Plan 3000, todos se acercan a hablarte y sin saber todavía exactamente qué vas a hacer ahí, te dan la mano con mucho gusto.

Sin embargo, esa punzada tan bella en el corazón es atravesada por la dura realidad del Plan 3000, un sitio donde se viven muchas dificultades y necesidades. Caminando por acá he aprendido a valorar aún más lo que tengo, incluso he tomado conciencia de lo que me falta. Sin más, a tan pocos días de haber llegado me siento muy afortunada de poder estar aquí, pisando y siendo consciente de este suelo y sus raíces y sintiéndome arropada por esta gente que ya ocupa un lugar en mí.

En cuanto al voluntariado puedo decir que todo ha pasado tan rápido que a veces siento que en 6 semanas no se puede hacer mucho, pero lo intento. Creo que es súper importante entender que no importa lo mucho que me involucre en mi proyecto de voluntariado, siempre habrá muchísimo que faltará ofrecer. Las necesidades son enormes y nosotros, evidentemente, solo somos una parte pequeñita del engranaje de estos grandes proyectos de apoyo a las comunidades. Claro que hasta ahora he experimentado una sensación de alegría muy bonita (casi siempre cuando estoy frente a los grupos de alumnos y alumnas) pero también he sentido bastante frustración cuando se trata de coordinarse para organizar horarios en los colegios, cosa que sucede en cualquier sistema educativo. A pesar de ello, es muy satisfactorio ver que dentro de los muchos grupos que tengo, algunos van con bastante motivación a las clases de nivelación con las que apoyo a los “profes” de lenguaje. Hablar con los niños y niñas y ver la ilusión con la que se acercan es lo primordial para mí y sé que al final toda esa frustración de coordinación con los profes desaparece cuando encuentro a aquellos que se interesan y participan y preguntan por la siguiente clase. Sin embargo, sí considero que se podría mejorar la organización para que los voluntarios puedan comenzar a trabajar desde su llegada con un horario estable sin perder el poco tiempo que tenemos.

Venir a Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, ha hecho que valore y mire con más profundidad distintos aspectos de la vida, por ejemplo, mi percepción del tiempo. Luego de 1 mes y medio aquí he sentido que los días pasan frente a nosotros de una manera incomprensible. Todavía recuerdo como si fuera ayer llegar al aeropuerto, conocer a la gente del proyecto e instalarme en la casa de voluntarios. Creo que para todo el mundo este tiempo ha pasado volando.

En las Unidades Educativas en las que me encuentro apoyando con talleres de lecto- escritura, se ha formado un vínculo muy bonito con los alumnos. Más allá de compartir talleres con temas específicos que me dan algunos profesores, he tenido la libertad de poder proponer temas y métodos propios. Sin embargo, lo más bello para mí, ha sido cuando de repente los estudiantes tocan temas que les causan curiosidad y que les implican en tanto sociedad. Verlos hablar de temas tan importantes como el feminismo, la política de su país y el colonialismo me hace pensar que realmente hemos creado un espacio seguro en donde sienten la confianza y libertad de expresarse sin miedo o vergüenza.

Tras haberse creado este tipo de vínculos y espacios, es comprensible que llegados los últimos días juntos nos despidamos con cierta tristeza y sentimiento de que el tiempo no fue el suficiente. Personalmente sentí que hacen falta más días para seguir alimentando la confianza y colaborando, sin embargo, me voy contenta y satisfecha de haberles conocido y de haber aprendido tanto de ellos, así como de haber visto en sus ojos mi “yo” adolescente.

En cuanto a la despedida con la gente del proyecto, también me voy sintiendo una sensación de nostalgia. Hubo muchas personas de ahí que verdaderamente tocaron mi corazón y que se quedan en una parte de él. Quedo completamente agradecida por la implicación de estas personas en los diferentes proyectos con los que cuenta Hombres Nuevos. De verdad que sus sonrisas y su motivación contagian enormemente.

Por otro lado, Bolivia y cada uno de sus rincones me dejan un hermoso recuerdo, pero sobre todo la sensación de querer volver, viendo que hay mucho en que colaborar. Sin duda, descubrir este país y su cultura ha sido una decisión de la que no me arrepiento, aun mirando hacia tras y viendo los tropezones que son inevitables, volvería a elegir el mismo camino con su aprendizaje, con su gente, con sus tierras, con sus cosas bellas y con sus realidades tan impactantes. Con aquellas personas encontradas en el viaje, pero también con Sandra, María, Carla, tres compis voluntarias en Santa Cruz que se volvieron cómplices y apoyo en esta bella estancia en Bolivia.

Mi experiencia de Voluntariado. Magdalena Pellitero Cabero (Bercianos del Páramo, España 2024)

Mi nombre es Magdalena Pellitero (Leny), enfermera de profesión, actualmente jubilada.

En 1994 inicié mi andadura como voluntaria y fue una experiencia tan gratificante a nivel personal que la repetí mientras pude.

Hace años que quería conocer al padre Nicolás Castellanos, ambos somos originarios del Páramo Leonés, admiraba su trayectoria humana y ahora que lo conozco, aún más si cabe. Descubrí en él una persona empática con los necesitados, los desfavorecidos, los pobres, los nadie que decía Galeano, lo considero el padre de los pobres.

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Recuerdos de mi estancia en Bolivia con Hombres Nuevos. Ana Belén Villaverde Amieva (Llanes, España 2023)

Recuerdos de mi estancia en Bolivia con Hombres Nuevos. Ana Belén Villaverde Amieva (Llanes, España 2023)

Algunos lugares parecen estar esperándonos, lo sabemos al llegar. “Te recogemos en el aeropuerto a tu llegada" en realidad quiere decir “te acogemos en el aeropuerto a tu llegada”. Sustancial diferencia que advierte ya el talante de esa familia que se hace Ilamar “Fraternidad Hombres Nuevos”.

Cualquier expectativa se vería superada de no ser porque llegué a El Palacio con la mente en blanco, y merced a ese gran acierto, los días que pasé encharcada en agua cruceña me han permitido disfrutar de la esencia y la salsa palaciega: magia mística que enriquece lo que allí sucede.

“Comienzan los relojes” en la avenida de Paurito, entre el bullicio de la ciudad que “maquina ruidosa sus prisas” y la discreta comunidad que arranca el día en oración: “Él, te librará de la red del cazador, (...) y debajo de sus alas, estarás seguro”.

El himno matutino precede el compás de versículos, “la intensidad”, “la vida”, “el cruce de horarios”, “la algarabía”, y en esa “calma infinita” la Fraternidad se reencuentra cada mañana unida en oración con el haz de “luz en su orilla”. Y en su orilla permanece hasta que las Vísperas renuevan el encanto que remata el día observando cómo se desplazan “los astros en el aire” cuando la Fraternidad descansa en familia.

Belleza tangible y espiritual, belleza antigua, nueva y camba. Sintonía de Alfredo y Nicolás que se asoma inequívoca a escuelas y templos y que en su peculiar “pantone chiquitano”, evangeliza en la educación y educa en la belleza al socaire del carisma agustiniano.

Familias con ojos expectantes y oídos de confianza que prestan entusiasmadas sus menesteres, sentires y saberes para juntas conformar ese encuentro parental Ilamado Familias Nuevas. Cotidiana y discreta belleza familiar que con esmero transmite sus valores y proyecta lo mejor de sí misma en el cuidado de los suyos. Familias que entusiasmadas reflexionan, observan, recapacitan, dialogan, crecen, se renuevan.

Fraternidad nueva, familias nuevas, hombres nuevos, mujeres nuevas, belleza nueva. Utopía, tan antigua y tan nueva que hasta parece alcanzable.

Reverbera con frescura la memoria y a cada paso me recuerda que ese lugar me esperaba. Lo había percibido al llegar, pero es ahora en la distancia, cuando esa sutil sensación transformada en sentimiento adquiere su cabal, copiosa y formidable dimensión. Una dimensión Nueva.

Mi labor y día a día en el Hogar Montero-Guabirá. Ana Isabel De Luis (Granada, España 2023)

Hombres Nuevos lleva desde 2014 desarrollando el proyecto Hogar Montero-Guabirá. Entre los meses de febrero y noviembre, es decir, todo lo que dura el curso escolar en Bolivia, acogen a adolescentes de entre 11 a 18 años de familias que viven de la recogida de zafra. Estos trabajadores suelen vivir muy lejos de los centros académicos y dada las intensas jornadas laborales apenas tienen tiempo para cuidar de los suyos. Es por ello por lo que en muchas ocasiones sus hijos suelen asumir roles que no les corresponden e incluso llegar a incorporarse al mundo laboral a muy temprana edad.

El Hogar Montero tiene como objetivo principal la restitución del derecho a la educación ofreciéndoles alojamiento, manutención y apoyo educativo de lunes a viernes. Asimismo, se preocupan por ofrecerles una alimentación equilibrada, controlar su situación socio sanitaria y mejorar su bienestar tanto con la construcción de una convivencia positiva como con la realización de diversas actividades lúdicas. Los fines de semana, por su parte, vuelven con sus familias para no romper el vínculo y tratar de aplicar todo lo aprendido en su contexto habitual.

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Tres mil formas de Educar. María Borrego Morales (Córdoba, España 2023)

Cuando me seleccionaron en el proyecto de Comunidades Educativas Hombres Nuevos (CEHN) pensé, ¿cómo daré apoyo escolar si no recuerdo ni las divisiones? Lo que no era consciente era de la vital importancia que iba a tener mi figura profesional en el proyecto, en tanto que, la presencia de psicólogas, educadoras y trabajadoras sociales sería una gran vía para poder intervenir en aquellas problemáticas y necesidades que estaban pendientes de ser solventadas.

El proyecto CEHN se encarga de gestionar las 15 unidades educativas creadas por la Asociación Civil Proyecto Hombres Nuevos, dando respuestas educativas válidas a la realidad que viven los niños, niñas y adolescentes del Plan 3000.  Una realidad basada en la desnutrición, enfermedades, mortalidad infantil, hacinamiento, violencia en el hogar, analfabetismo, drogodependencias, negligencia, indiferencia la educación…una realidad que dificulta a los más pequeños crecer y desarrollarse de manera estable y segura, haciendo de CEHN, por tanto, uno de los proyectos más importantes para la comunidad. Las funciones realizadas por este proyecto no son pocas, desde la gestión propia hasta la intervención en problemáticas detectadas tanto en el equipo docente, como en la relación con los familiares, impartición de talleres, preparación de campañas de sensibilización o la realización de actividades de convivencia, como el encuentro que viví en el voluntariado, donde niños y niñas de nivel inicial de todas las unidades educativas jugaban y compartían.

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Mi Voluntariado en Bolivia. Eva Pagés Sola (Alicante, España 2023)

Mi Voluntariado en Bolivia. Eva Pagés Sola (Alicante, España 2023)

De vuelta a la realidad y sólo puedo decir que la sido una experiencia maravillosa. Viajé desde Dublín, Irlanda, hasta Santa Cruz de la Sierra en Bolivia, casi 10.000 km de viaje para vivir una de las mejores aventuras de mi vida.

A veces es complicado creer la forma de vida tan distinta que tienen en otros países, como Bolivia. Es difícil aceptar, viniendo de dónde venimos, que muchos niños tengan que trabajar desde pequeños, que otros no tengan acceso a una vivienda digna, que las familias o las escuelas no tengan recursos para ayudarles a desarrollar todo su potencial o simplemente que no haya suficiente información o formación para ofrecer derechos fundamentales como el acceso a una Educación de Calidad, o para ser más exactos, una Educación Especial de calidad para niños y niñas diagnosticados con Trastorno del Espectro Autista. Mi labor en Hombres Nuevos de Cruz de la Sierra se centró precisamente en ello.

La acogida y estancia en la Fundación Hombres Nuevos fue realmente maravillosa. Aprendí mucho Santa escuchando y compartiendo con las personas que la mantienen a flote día tras día, mediante el trabajo en equipo con los voluntarios extranjeros, locales y su fundador, Mons. Nicolás Castellanos. Me quedé impactada al conocer todos los proyectos que la institución mantiene y la labor que Ilevan años realizando en Bolivia, especialmente en el Plan 3000. Un enorme trabajo en el ámbito de la educación y el motor de desarrollo de una sociedad con importantes necesidades, sobre todo en esta zona de Santa Cruz, que pasó de tener 3.000 a casi 400.000 habitantes en menos de cuarenta años.

Soy estudiante de Doctorando de la Universidad de Alicante en Investigación Educativa y trabajo como maestra en un aula de Autismo en Irlanda. Por ello, mi rol en Comunidades Educativas Hombres Nuevos se enfocó dentro del área de Educación Especial. Tuve la oportunidad de trabajar en dos colegios del Plan 3000, donde llevé a cabo evaluaciones a niños y niñas con necesidades especiales, con o sin diagnóstico; con el objetivo de detectar posibles Trastornos como el Trastorno del Espectro Autista o el Trastorno del Déficit de Atención con o sin Hiperactividad; para orientar al profesorado y derivar a algunos estudiantes con otros profesionales.

Compartí esta experiencia con otros voluntarios españoles y bolivianos que dirigen y participan en los proyectos, con los que algunos conviví y compartí alojamiento y a los cuales admiro por su compañerismo, trabajo y dedicación. Todos ellos hicieron magia para que, durante nuestra estancia, la casa de Los Alegres, de Ciudad Alegría ubicada en el Plan 3000, se convirtiese en una familia de verdad. Nos repartíamos las tareas; cada día nos turnábamos para cocinar y pudimos probar platos típicos bolivianos hechos con nuestras propias manos. Me Ilevo grandes personas de esta aventura y realmente espero poder seguir sumando experiencias en el futuro con todos ellos.

Gratitud. Marta Cacho Dueñas (San Cebrián de Campos, España 2023)

Gratitud. Marta Cacho Dueñas (San Cebrián de Campos, España 2023)

Querer resumir esta experiencia en unas líneas es muy complicado para mí, aunque si tuviera que definirlo en una sola palabra seria GRATITUD. Gratitud hacia el padre Nicolás y a todos los fraternos bolivianos y voluntarios que me han acogido como una más y me han hecho sentir como en casa.

Tantas sensaciones buenas me llevé en mi primer viaje que quise volver a repetir, cuatro anos después, esta maravillosa experiencia. En concreto han sido dos veces las que he estado en Bolivia: junio de 2019 y febrero de 2023.

En el 2019 estuve colaborando en dos proyectos: por la mañana iba al hospital Virgen Milagrosa del plan 3000, en el que ayudaba a la enfermera Elisabeth a tallar y pesar a los niños de la consulta de Pediatría. Por la tarde me dividía entre Mensajeros (un hogar de niños; yo colaboraba en las tareas escolares que los chicos tenían pendientes y hacíamos diversas actividades como ir a la piscina) y Comedores (un lugar en el que se brindaba apoyo escolar por las tardes durante el periodo académico).

Tras acabar mis estudios en España, regrese a Bolivia en febrero de 2023. Volvía dividir mi voluntariado en dos ámbitos: por las mañanas acudía al hospital, esta vez en calidad de ayudante de Medicina en las zonas de urgencias e internaci6n durante la epidemia de Dengue, y por las tardes asistí a las clases del cuarto curso del colegio Virgen de Urkupiña, ayudando a los alumnos en diversas materias escolares. Durante este mes también acudí en un par de ocasiones al Centro de Día de Adultos Mayores situado en la plaza de "El Mechero"' para elaborar  unas hojas de registro de parámetros de salud a cada uno de los beneficiarios. En esta ocasión aproveché también a viajar por el país: conocer el salar de Uyuni, el carnaval de Oruro y se me brindó la oportunidad de visitar la comunidad de El Carmen Rivero Torrez  junto a dos voluntarias más, en relación con uno de los tantos proyectos de la fundación.

En ambas ocasiones se me ha brindado la oportunidad de formar parte de esta gran familia, de aprender y sumergirme en la cultura boliviana, de crecer personalmente y de convertirme en mejor persona. Por ello, me siento infinitamente agradecida al padre Nicolás y a todas aquellas personas que forman parte de este proyecto, por hacer que mi estancia en Bolivia haya sido una de las mejores experiencias que he vivido y que viviré, de esas que te marcan para siempre. Segura volveré pronto de nuevo, porque una vez que vienes a Bolivia, te enamoras del país y de su gente.

Mi experiencia en Bolivia: resumen de mi diario. Laura Montes Colago (Granada, España 2022)

Mi experiencia en Bolivia: resumen de mi diario. Laura Montes Colago (Granada, España 2022)

Cuando piensas por primera vez en hacer un voluntariado sin previa información y formación, lo que crees que vas hacer es ir ayudar y a cambiar algo, pero lo que realmente no sabes es que es todo lo contrario, no vas ayudar a nadie y la que cambias eres tú, cambia algo dentro de ti tan profundo y tan fuerte que ya nunca volverás a ser la misma.

Empezando con mi experiencia, sin duda los días previos son caóticos llenos de dudas, miedos, incertidumbre, alegría; es una mezcla de todos los sentimientos y emociones que te puedas imaginar. Mi recomendación es que te dejes llevar y sientas todo, y aunque cuidado con el miedo, la experiencia es maravillosa y si algo me ha enseñado este viaje es que después de algo “malo” siempre viene algo mucho mejor.

En cuanto al proyecto, no te dejes llevar por primeras impresiones, en mi caso superó con creces todas mis expectativas. Yo tuve la suerte de elegir la fundación “Hombres Nuevos”, realizando mi servicio a la comunidad en el centro de día de personas mayores y dando apoyo escolar en el comedor de la alegría, no he podido ser más feliz. Sin duda, todas las personas que forman parte de Hombres Nuevos hacen que desde el primer día te sientas como en casa, para mí es mi familia boliviana. Por supuesto y no menos importante, tuve la gran suerte de coincidir en esta aventura con tres compañeras preciosas, Alba y mis Marías, gracias también porque no hubiese sido lo mismo.

En el centro de día las horas se me pasaban volando, cada día tenían algo nuevo que enseñarme. No puedo enumerar todo, pero me quedo con su humildad y su felicidad, esa forma tan bonita y tan fuerte de ver la vida. Y es cierto que no es más feliz el que más tiene, si no el que menos necesita. Daba igual su situación que si tenían algo no dudaban en compartirlo contigo. Esto también fue gracias a William que fue mi tutor y guía en toda esta experiencia. Sin duda gracias por todo ya que mi vida no volverá a ser igual y siempre recordare cada risa y cada momento con cada uno de ellos.

Las actividades eran muy variadas y lo que más me gustaba es que no eran impuestas, entre todas y todos decidían dentro de las posibilidades que hacer. Hicimos talleres de manualidades como hacer abanicos, coronas de flores para el día de los muertos, sus propios manteles; también jugábamos al bingo y a otros juegos como los dados, bailábamos y cantábamos y de las cosas que más les gustaban (y a mí también) el taller de cocina donde entre todas y todos cocinábamos platos muy ricos.

En el comedor de La Alegría al principio fue más difícil, ya que en mi caso los niños no es el colectivo que más me gusta y era mi primera vez. Pero poco a poco todo cambió, de repente ya era una más y cada día iba con más ganas. Cuento esto porque creo que es justo contar todo, lo bueno y malo, y en mi caso esta parte de mi voluntariado no fue igual que en el centro de día. Las actividades eran más cerradas, ya que principalmente lo que hacía era ayudarles en sus tareas escolares y reforzar en materias cuando hubiese tiempo, ya que eran las necesidades de ese momento. A pesar de todo gracias, porque esos niños y niñas me han ensenado a ser mas calmada, a tener mucha más paciencia y a volver a conectar con ese yo niña que tanta falta me hacía.

Me siento muy privilegiada de poder haber vivido esta experiencia tan bonita y enriquecedora. Gracias al ClCODE por la parte que le toca, pero gracias de verdad a todas las personas implicadas en esta vivencia tan especial y única en mi vida. Me ha encantado sentirme parte de Hombres Nuevos, y como dije al principio que aquí no se viene ayudar ni a salvar a nadie, pero sí hacer los días de esas personas un poco más bonito, así que gracias por dejarme hacerlo y gracias por hacerme a mí más feliz y mejor persona.

foto josemanuel

El espacio en el que he podido participar como voluntario es en el de las Comunidades Educativas. La labor de Hombres Nuevos ha sido enorme ya que “en 1990 la comunidad eclesial de base “Luz y Esperanza” levantó un diagnóstico y encontró que 62 chicas y chicos no iban a la escuela. Pusieron en pie, con 4 palos y una calamina, sin puertas ni ventanas, un aula para las 62 niñas y niños, que no tenían escuela. Hoy en Bolivia Hombres Nuevos ha ayudado a levantar más de un centenar de escuelas en donde más de 5.000 becas escolares han hecho posible que haya más de 5.000 profesionales con “vocación social” en el país, formándose a cambio de participar como voluntarios en tareas sociales.

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foto aida

Este verano he tenido la inmensa suerte de formar parte del programa de Aprendizaje y Servicio de la Universidad de Granada, cuyo convenio con la Asociación Hombres Nuevos me permitió quedarme dos meses en Bolivia. Muchas personas me han preguntado si mi estancia ha cumplido con mis expectativas, y es que yo en este programa de voluntariado esperaba encontrar un camino, la “prueba” de que he elegido la profesión correcta y de que me iría bien trabajando como cooperante expatriada. No obstante, lo que he encontrado supera con creces todo lo que hubiera podido esperar de esta experiencia. Como le contaba a mi familia tras volver a España, la Fundación Hombres Nuevos me ha hecho tres grandes regalos, que aquí refiero.

El primero fue una gran oportunidad profesional. Confiaron en mí para formar parte de uno de los proyectos de Comunidades Educativas, gracias al cual pude colaborar con el Colegio Virgen de Urkupiña impartiendo clases de apoyo extraescolar. En el centro la propuesta tuvo una gran acogida por parte de profesores y alumnos y se me brindó toda la ayuda que necesité para organizar las clases y llevarlas a cabo durante esos dos meses. Esperaba poder ayudar a los estudiantes a alcanzar un mayor rendimiento en clase, pero la realidad ha sido que yo he aprendido muchísimo más de ellos. Su cariño, sus ganas de aprender y mejorar y su infinita generosidad me conmovieron e hicieron que las horas con ellos se me pasaran volando. Además, aprendí mucho también del equipo pedagógico del centro y el apoyo constante que recibí desde la asociación me permitió crecer como profesional y reafirmarme en mi decisión de dedicarme al ámbito de lo social, puesto que formar parte de este proyecto me hacía absolutamente feliz.

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Elena Méndez Legarra y Borja De Pedro Sarasola (Burgos y Madrid, España 2022)

Elena Méndez Legarra y Borja De Pedro Sarasola (Burgos y Madrid, España 2022)

Somos Elena y Borja, de Burgos y de Madrid respectivamente, y en nuestro primer año de universidad decidimos colaborar con un proyecto en el extranjero con el que compartiéramos sus valores y su metodología. Cuando a finales de Marzo contactamos con la fundación Hombres Nuevos, no sabíamos aún lo mucho que íbamos a cambiar en tan solo un mes y medio, y lo mucho que luego echaríamos de menos todas aquellas personas que nos acompañaron.

Siendo aún estudiantes y sin ninguna formación profesional, lo único que podíamos ofrecer era entusiasmo, ganas de colaborar y de conocer su cultura. Desde la fraternidad de Hombres Nuevos en Santa Cruz nos abrieron las puertas y nos invitaron a pasar con ellos el tiempo que quisiéramos. Nosotros, impulsados por esta oportunidad única aceptamos, y antes de darnos cuenta estábamos ya en un avión rumbo al Plan 3000.

Desde el primer día, tanto Monseñor Nicolás Castellanos como sus fraternos nos trataron como a uno más y nos hicieron sentir como parte de su comunidad. Su hospitalidad durante toda nuestra estancia en Santa Cruz fue clave para que nosotros pudiésemos sentirnos cómodos y fue una gran motivación para dar nuestro máximo cada día. Al despedirnos nos dimos cuenta de que aquellos que habían empezado siendo compañeros de voluntariado, eran ya, amigos para toda la vida.

La fundación Hombres Nuevos, nos permitió conocer de primera mano sus diversos proyectos y nos dio la oportunidad de participar en todos ellos: Centros de enfermos mentales; Comunidades educativas para niños y niñas en riesgo de explotación laboral; Centros de día para personas de la tercera edad; Orquestas; Comedores sociales; Proyectos para el desarrollo del conocimiento de la lengua inglesa para niños y niñas de la zona. Fue este último en el que decidimos invertir la mayor parte de nuestro tiempo. Al estar los dos estudiando en una universidad anglosajona nos pareció que era el proyecto con el cual podríamos ofrecer más ayuda en nuestra corta estancia.

Las ganas de aprender de los alumnos, su ilusión, lo orgullosos que se sentían al ver que iban progresando y el cariño que nos daban a diario hizo de nuestras clases fuesen algo tan especial, que jamás olvidaremos. Fue tremendamente gratificante ver lo que habían avanzado gracias a su esfuerzo y dedicación.

En el centro de día de ancianos también pasamos gran parte de nuestro tiempo. Conectamos con aquellas personas que aun estando prácticamente olvidadas en su sociedad todos los días conseguían sacarnos una sonrisa y nos contaban como de agradecidas estaban con Hombres Nuevos.

Nuestro paso por Bolivia sin duda alguna ha marcado un antes y un después en nuestras vidas. Estamos inmensamente agradecidos con todos aquellos que nos guiaron y estuvieron con nosotros durante aquellas cortas 6 semanas y siempre estaremos deseando volver al Plan 3000 con Hombres Nuevos. Desde el fondo de nuestros corazones nos gustaría invitar a todos aquellos que les interese el proyecto a participar o contribuir en él, porque el trabajo que hace Monseñor Nicolás Castellanos y todo su equipo, que es, verdaderamente increíble.

Clara Fernández Gutiez (Palencia, España 2022)

Clara Fernández Gutiez (Palencia, España 2022)

Hola, soy Clara Fernández Gútiez de Palencia y durante 6 semanas tuve la oportunidad de conocer  una realidad  muy diferente a la que estaba acostumbrada y que me hizo crecer como persona. Todo comenzó con una charla con mis padres, un ánimo, nosotros estamos a tu lado, una búsqueda de información  y la posterior puesta en contacto con la Fundación Hombres Nuevos. Una vez aceptada la solicitud,  comenzó la preparación de mi viaje, de mi voluntariado, a una aventura que jamás pensé que sería así.

Mis primeros  días comenzaron con gran timidez y miedo, desconocía a la gente, pero con el paso del tiempo se convirtieron en una parte de mí, de mi día a día e incluso, podía considerar­ les  mi familia adoptiva. Me involucraron en la fraternidad como un miembro más, sin importar mis posturas, creencias, ideales. Los primeros días me enseñaron los lugares en los que esta­ ría, donde realizaría mi voluntariado con el que descubrí una faceta de mí que jamás pensé que podría existir. Mi idea previa al viaje y expectativa de él, era realizar mi voluntariado con niños debido a los estudios que me encuentro realizando en la Facultad de Palencia (Educación Primaria y Educación Infantil). Y pese a que a mi llegada eso era lo previsto, gracias a los apoyos de miembros de la fraternidad me animaron a probar nuevas experiencias con  las personas mayores en un centro de día. Al principio no me veía capaz, pero descubrí que sí lo era y acabé realizando mi voluntariado en un centro educativo, lo cual me hizo valorar la verdadera importancia de la educación y contrarrestarla con la realidad de España y con los mayores. Estos  últimos me demostraron el valor de la vida, las dificultades que esta presenta, pero lo importante que es una sonrisa y tirar hacia delante porque siempre hay que salir de todo ello, que se puede si nosotros lo creemos y que toda pérdida es una ganancia.

Mi pánico, miedo, incertidumbre comenzó a apoderarse de mí en el momento de emprender el viaje, pero sabía que la experiencia, el voluntariado y los valores que iba a adquirir iban a sobreponerse a todo ello, como así resultó ser.

Esta experiencia me ha enseñado a valorar, escuchar, creer, confiar, vivir, y sobre todo disfrutar de cada día sin importar lo que se tiene, lo que se pierde, vivir el ahora y aprovechar todas las oportunidades que nos brinde la vida porque no sabes cuándo regresarán ni si mañana podremos seguir viviéndolo y compartiéndolo con las personas a las que se quiere.

Por último, me gustaría dar las gracias a cada persona que forma parte de la fraternidad, y que compartieron mi día a día, a las que recuerdo cada día que pasa y que me han acompañado a lo largo de mi estancia, de mi camino en Bolivia, en Santa Cruz, en el Plan 3000 y en el Urkupiña. Así como los niños y mayores que me enseñaron a valorar lo que realmente vale la vida y merece la pena. Gracias Hombres Nuevos por brindarme esta oportunidad y gran experiencia, nos vemos pronto.